domingo, 31 de enero de 2016

El pasado y presente de: Ninfa Domitila Salazar Sánchez




“Uno se siente feliz, se siente bien cuando la gente lo trata bien” me comentaba mientras hacía sus actividades en la casa de Doña Nancy Macías en la Alborada. Ha trabajado toda su vida en el servicio doméstico desde que tenía 17 años. No fue difícil conversar con ella o pedirle que responda unas preguntas, siempre la saludaba mientras estaba en la casa de mi mejor amiga desde que yo era muy pequeña, me la encontré en la parada de bus, sin dudar me dio un abrazo y me dijo “niña usted sí que está guapa” fue un alivio total haberla encontrado, es una persona muy agradable y me confirmó que en la tarde mientras hacía la comida me podía responder todas las preguntas que quisiera.

Vive en Bastión en la ciudad de Guayaquil, trabaja puertas afuera y se traslada irregularmente, unas cuantas veces de Lunes a Viernes o cuando la necesitan los fines de semana. Es madre de familia y con 3 hijos (2 varones y una mujer) ha salido adelante, el mayor de 38 siguiéndole el de 30 y por último la niña que tiene 26 años, todos casados. No quiso entrar en detalles con los nombres de los hijos así que seguimos comentando de su experiencia laboral durante tantos años.
 
 Retrato de Doña Doma





Tiene 67 años en realidad pero me comentó que diga que tiene 50 porque a la gente mayor ya no la quieren dejar trabajar, pero a su edad se sentía muy agradecida haciendo el trabajo doméstico para la familia Macías, el apoyo que le han dado para su familia le ha permitido educar a sus hijos además de pagarle las medicinas a su esposo por un problema en las rodillas. Pude notar como le afectaba recordar el estado de su esposo pero sin más me dijo “Yo no estoy afiliada, ni cobro el bono” aún sin estos recursos me afirmó que tampoco los quería porque haciendo solo el labor de limpieza ha podido cubrir muchas cosas importantes como salud, comida y servicios básicos.


Sus experiencias dentro de la familia han sido gratas y no se queja de absolutamente nada. Por último le pregunté que desearía volver hacer y me comentó que cocer era una de esas cosas que siempre le encantaba hacer, su emoción cuando me comentó que hacía la ropa para su hija fue inevitable, pero desde que su máquina se dañó no volvió a cocer.

Recogiendo residuos de Azola (resto de helechos) con los que Don Mariano, dueño del departamento hace bio investigaciones.





Ella se ha dado cuenta cómo ha cambiado la situación de la ciudad, antes salir de bastión era imposible, el lodo llegaba a las rodillas pero aun así ella no se resistía y se iba  a trabajar, pues era con la única familia que había trabajado. 
Conocida como doña Doma, es mucho más que solo la señora del servicio doméstico es parte de una gran familia y agradece con cariño todo la ayuda que ha recibido.
Ya era su hora de salida terminando de lavar los últimos platos, se despidió de mí y le agradecí. 

"Doña Doma" a dado un aporte importante y significativo como trabajadora doméstica, es un ejemplo a seguir como madre y como persona.


 "Todavía me acuerdo cuando eran una chiquitas con la niña Danna" recordándome como nos veía mientras jugabamos en el patio de la casa de Doña Nancy.



  
Doña Doma terminando su jornada de labores del día Sábado




 

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