domingo, 31 de enero de 2016

¿Conocemos la importancia de las servidoras domésticas en nuestra sociedad?









El trabajo doméstico consiste en actividades que se realizan dentro de los hogares y son necesarias para el bienestar de sus miembros.  
Las trabajadoras domésticas se desempeñan en una gran variedad de tareas para familias que no son la propia. Estas incluyen el aseo, cuidado de niños, personas ancianas, enfermas o discapacitadas, así como labores de cocina, jardinería e incluso atención de animales caseros. 

Sin embargo, el trabajo doméstico remunerado ha sido tradicionalmente subvalorado e insuficientemente regulado, lo que ha llevado a situarlo como una de las actividades laborales donde se registra un mayor déficit de trabajo decente.

El peso de las jóvenes rurales ha disminuido, pero el trabajo doméstico sigue todavía como una ocupación con una alta proporción.


Los datos obtenidos dentro del proceso metodológico que realizaré a dos mujeres de mi zona residencial Isabel y Domitila, señalarán una importante comparación del antes y después de las intervenciones en pro de su labor como servidoras domésticas. Saber quiénes son, de dónde vienen y como se sienten también son fundamentales para dar pie a éste proyecto de motivación laboral.

El pasado y presente de: Isabel Consuelo Arreaga



Para entrevistar a Isabel tuve que recurrir a una de mis vecinas Marilyn quién me comentó que ella trabaja de Lunes a Sábado a dos casas de la de ella, yo la había visto en ocasiones anteriores debido a que también conocía a mi abuela y me ha visto crecer en esa ciudadela. Cada vez que salgo a coger el bus que me lleva a mi trabajo me topo con varias mujeres que laboran en ésta actividad pero no todas son de Lunes a Sábado.


Vive en Pascuales en la ciudad de Guayaquil, ha trabajado 16 años en el servicio doméstico y sólo para esa familia. Por lo general las mujeres que trabajan en el servicio doméstico son madres de familia que buscan un sustento para mantener y educar a sus hijos, ella tiene 3 hijas a las cuales les ha permitido crecer en un ambiente de valores y amor.

 
Retrato de Isabel





Un trabajo como éste no es fácil entonces le pregunté que le gustaría hacer si no estuviera laborando en el servicio doméstico y me respondió con algo que me impresionó, ella era profesora en un colegio fiscal en Pascuales, pero su sueldo era solo de $75 por lo que tuvo que buscar otros recursos. Pude notar que enseñar era una de sus pasiones y muy orgullosa de lo que era me dijo “Yo quisiera volver a enseñar, nada más, extraño los niños es así como pude criar a mis hijas”. Se graduó en el Colegio de Samborondón y su meta de vida era ser profesora, además de eso sabe primeros auxilios y aprendió a cocer.
 Conocer esa parte de ella me hizo comprender que no todas las mujeres que trabajan en el servicio doméstico carecen de educación y que aunque llevan muchos años encima no los toman en cuenta y para ellas está Dios, su trabajo y su familia puesto que aman lo que hacen, dedicando y valorando los años que se han permitido aprender. Vivir con familias pequeñas pero con gran corazón.




Isabel ordenando las últimas compras de la señora de la casa  






Desde que está afiliada se siente protegida, segura, no tiene complicaciones en irse a atender del  médico y fue un excelente beneficio para ella. Ya tiene 45 años y ha visto crecer a los hijos de sus patrones, ha sido parte de esa familia y lo seguirá haciendo hasta que sus patrones lo decidan.
 Aunque se sentía un poco intimidada de mi entrevista no se negó permitirme hacerle algunas fotos, fue una experiencia diferente con ella no estaba del todo convencida para darme la entrevista y le pedía permiso a su patrona para dejarme pasar.




Después de toda una mañana en la cocina, se prara para retirarse dejándo todo limpio y en orden.




Aprender de lo que hacen es una excelente manera de dejar el pasado del servicio doméstico para ver el presente, dándoles una oportunidad de ser escuchadas, de apoyarlas, entenderemos de mejor manera que son seres humanos capaces de hacer todo lo que se proponen y si tuvieron tropiezos en el camino supieron superarlos.


Isabel tomamdose un respiro de su larga jornada de trabajo para agradecer un día bendecido.